Ciclo vital de la pareja: Autoafirmación

conflictos-pareja-terapiaDespués del periodo de Compromiso, donde la pareja se decide seguir juntos, monta un hogar común y se conoce bastante más que en la época de Encuentro, viene la etapa de Autoafirmación (4 -5 años aproximadamente).

La pareja empieza hacer cosas por separado. No quiere decir que antes no lo hacía pero aparece una necesidad de confirmarse a uno mismo como individuo y establecer límites especificando lo que es mío, lo que es tuyo y lo que es nuestro.

Qué significa reafirmarse a uno mismo? Significa reafirmar la propia identidad, propia manera de hacer, pensar, relacionarse y sentir. Es fácil que junto con la reafirmación de uno mismo que surjan luchas de poder en la pareja (sobre ellas puedes leer más aquí), porque si uno se intenta reafirmar y el otro también, podemos fácilmente entrar en la guerra “quién puede más”. Es un punto delicado en la relación, donde hace falta tener a mano recursos tales como la paciencia, empatía y voluntad de comprender al otro. Es un buen momento para poner en marcha las capacidades de dialogar, y poder mostrar el respeto a la individualidad del otro desde la propia individualidad.

Si la pareja todavía no hay confianza, puede que se desestabilice. Cuando uno se reafirma, pueden venirle ganas de empezar a hacer actividades nuevas. La pareja puede oponerse a esto, porque piensa que en sitios nuevos puede conocer a alguien “mejor”. Pueden aparecer miedos, (como miedo a abandono), e inseguridades respecto la propia valía,  simplificaciones culpabilizadoras expresadas o no, tipo “te intereso menos, ya me quieres menos!”. Puede que uno se sienta desatendido o abandonado, y desde allí actúe intentando atraer la atención a si mismo. Puede surgir distanciamiento entre los dos y un enfriamiento en la relación, y si no se gestiona, hasta la ruptura.

Es un posible escenario, pero no tiene porque ser así, la pareja puede ser un apoyo maravilloso en nuevos proyectos, incluso animar e incitar al otro en sus emprendimientos y alegrarse por sus nuevos intereses y motivaciones.

Ya que aparecen actividades nuevas, hace falta reajustar los tiempos y los horarios. Cómo se puede hacer para no dejar de lado la relación? Es un buen desafío y a veces se necesita tiempo para poder armonizarlo todo. Es posible que aparezcan periodos temporales de caos, donde todo parece ponerse patas arriba. Por suerte son temporales y necesarios para incorporar nuevos aspectos en la cotidianidad de uno y de la pareja.

Otro aspecto a tener en cuenta en esta época, es la revisión de contratos implícitos. Como hemos visto, en la pareja se forman desde principio de la relación “contratos implícitos”. Eso ocurre de forma inconsciente. Los contratos psicológicos tienen que ver con las partes nuestras que tenemos menos reconocidas o menos desarrolladas. Por ejemplo, yo puedo sentirme insegura y me uno con un hombre que me parece seguro. En cambio él se valora poco, y busca en mi reconocimiento. Un ejemplo de un contrato puede ser “Tú me das seguridad y yo te doy reconocimiento”. También pueden tener que ver con las cualidades que son clasificadas como “masculinas” o “femeninas”, por ejemplo Fuerza – masculino. Ternura – femenino. Siendo mujer puedo buscar fuerza (física o psicológica) en un hombre y él puede esperar de mi ternura, afectividad, emocionalidad. Como he dicho, esos contratos no se explicitan, son inconscientes. Qué pasa con ellos? Pues mientras funcionan, no pasa nada, van funcionando y vamos tirando. Pero puede pasar que un miembro de la pareja por alguna razón empieza a “romper” el contrato. Por ejemplo, imaginemos que yo buscaba en mi pareja “reafirmarme como mujer”. Tengo esta necesidad, porque todavía no me he reconocido yo misma como mujer. Eso quiere decir que espero de él que me elogie, que me diga lo bonita que soy, que me confirme que lo atraigo. Mientras lo recibo, no hay conflicto. Si lo dejo de recibir, empiezo a pensar que ya no valgo, ya no lo atraigo, puede cambiar mi propia autoimagen y bajar mi autoestima. No es real que mi pareja me vea menos atractiva, sino que por ejemplo pasa por una etapa dura en el trabajo y está más concentrado en sus temas laborales. Pero yo necesito sus elogios, porque si no los tengo, me siento menos mujer. Cómo lo gestiono? Si no soy consciente que tiene que ver conmigo y mis necesidades no satisfechas, puedo empezar a reprochar a mi pareja y culparlo de mi reciente malestar. Utilizar chantajes emocionales: “no me quieres ya”, enfadarme con él, o dejar de hablarle, o por el contrario intentar crear situaciones donde él se vea invitado a darme lo que quiero recibir (ponerme ropa sexy, arreglarme más). O también puede ser que decido buscar fuera de la pareja lo que no recibo dentro de ella, y empiezo a tontear con un compañero de trabajo o me busco un amante. Efectos? Pues ya podemos imaginarlos. Así puede aparecer una crisis en la pareja y la necesidad de buscar apoyo en terapia de pareja, por no comprender lo que realmente está pasando. En este caso en concreto, nunca las mujeres podemos ser afirmadas como mujeres por un hombre. Ni nunca un hombre puede ser afirmado como hombre por una mujer. Es una ilusión porque las mujeres aprendemos como ser mujer con las mujeres de nuestra familia, y los hombres – con los hombres. Así que mantenerme en el intento que algún hombre (mi pareja o cualquier otro) me puede “hacer sentir” más mujer, es una deseo ilusorio con pocas probabilidades de ser cumplido.

Estos contratos inconscientes pueden ser puestos a prueba en la etapa de autoafirmación, puede hacerse más evidente lo que uno reclama del otro. Realmente estos momentos son oportunidades de crecer, de darnos cuenta de nosotros mismos, y liberar a nuestra pareja de la tremenda carga de cumplir con nuestras expectativas. Parafraseando al creador de la Terapia Gestalt, F. Pearls “No estoy contigo para cumplir tus expectativas, ni tú estás conmigo para cumplir las mías. Si nos podemos encontrar será maravilloso”. Y si, este encuentro se puede producir. Si podemos dar a la pareja el espacio que ella necesita, y también respectar nuestro propio espacio, nos damos mutuamente posibilidades de crecer individualmente y los frutos de este crecimiento serán disfrutados luego en la pareja.

 

 

 

 

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