Ansiedad

Si vives con la ansiedad sabes lo discapacitante que puede llegar a ser. Cuando viene, el malestar que provoca puede invadir todo tu ser. Los síntomas físicos como la sensación de ahogo, temblores, sudoración, taquicardia, diarrea o mareo son desagradables e imposibles de controlar. A la vez experimentas intenso miedo. Los pensamientos corren por tu cabeza y no puedes controlarlos. Puedes creer firmemente que algo malo está pasando, incluso que te estás muriendo, mientras te envuelve un estado de parálisis y bloqueo. Estos síntomas pueden ser más o menos intensos, según el contexto y la persona. Es posible que no quieres estar acompañado y tampoco estar solo. Lo que quieres es que pase de una vez. Desde este estado evitas situaciones que lo desencadenan (p.ej. situaciones sociales), comes compulsivamente, te descontrolas emocionalmente o tomas acciones de las que luego te avergüenzas.  

A veces la ansiedad puede venir en forma de un ataque (crisis de ansiedad o ataque de pánico) o permanecer en nosotros de forma de preocupaciones y tensiones más o menos constantes (ansiedad generalizada) .  
Pueden ser algunas situaciones sociales que provocan la ansiedad (p.ej. reunirse en grupos, hablar con personas desconocidas), o puedes experimentar la ansiedad en el trabajo o antes de los exámenes. A veces son las fobias – los miedos intensos e irracionales – que nos llevan a empezar una terapia para la ansiedad. 
La ansiedad te impide llevar una vida normal afectando a todos sus aspectos. Acabas evitando las situaciones que te provocan ansiedad. Finalmente pierdes la confianza en tu capacidad de afrontarlas y de esta manera también tu autoestima queda afectada. 

¿Cómo es la terapia para la ansiedad?

Revisar la zona del pensamiento

Desde la terapia gestalt entendemos que muchos de los pensamientos que provocan la ansiedad se refieren al nuestro hipotético futuro. Como dice la famosa frase “La ansiedad es la mente yendo más deprisa que la vida”. La visión catastrófica del futuro desde el pensamiento distorsionado hace que entramos en los estados de ansiedad. El objetivo en la terapia para la ansiedad es revisar y cambiar los pensamientos y creencias que llevan a unas expectativas angustiosas del futuro. 

 

El mensaje desde la ansiedad
Cuando abarcamos la ansiedad desde la terapia gestalt comprendemos que la ansiedad surge cuando alguna de nuestras necesidades no son satisfechas. Por lo tanto durante la terapia intentamos ver que hay detrás de la ansiedad, es decir, que es lo que realmente la provoca. Normalmente detrás de los síntomas de la ansiedad existen emociones que no son escuchadas. Cuando no nos escuchamos, nuestro organismo empieza a “gritar” enviando la ansiedad como mensajera. Así que en la terapia para la ansiedad identificamos las emociones y las necesidades que provocan este estado, para luego poder tratarlos y así llegar al causas reales de la ansiedad. A veces estas causas conectan con las heridas provocados por traumas emocionales antiguos que se desencadenan en la presencia de situaciones estresantes. 

Aliviar los síntomas 
Los síntomas de la ansiedad pueden ser realmente agobiantes. Es posible que desarrolles el miedo a estas sensaciones tan intensas en tu cuerpo, que no quieras sentirlas y deseas escapar de ellas. Tu sistema nervioso está sobreactivado, la amígdala  (la parte del cerebro responsable del miedo) está mandando señales de que estás en peligro. En la terapia para la ansiedad la terapeuta te facilita técnicas para aliviar la ansiedad (corporales, de respiración y meditación) que vienen de la terapia gestaltyoga y mindfulness para poder suavizar el impacto de los síntomas. Gracias a ellas te familiarizas con las sensaciones y dejan de asustarte, y también disminuyen a través de la activación de la rama parasimpática (la que dirige la relajación) y desactivación de la amígdala.
También podemos incluir en la terapia las Flores de Bach para la ansiedad. 
 
Aumentar la autoestima 
Sentirte incapaz de controlar la ansiedad te puede llevar a la percepción de que eres un desastre. El problema puede agravarse porque lo que te dices durante el ataque de ansiedad te altera aún más (“Ves, esto no le pasa a nadie, sólo a ti” “Qué tonta eres, te asustas por nada”. etc)  Así que necesitamos revisar el diálogo interno y como te tratas a ti mismo, para crear una relación amable contigo mismo y así poder acompañarte cuando surja la ansiedad. Mejoramos la autoestima para que puedas sentirte capaz de superar el desafío de la ansiedad.  

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