Encontrando soluciones a través de nuestro poder cuidador – sobre la entrega, permiso y confianza

terapia-gestalt-controlCuando tenemos algún problema, queremos solucionarlo. Es algo natural. Sin embargo, lo que observo, en mi propia experiencia y también en la terapia, que tendemos a buscar una solución rápida, lo que nos lleva muchas veces a la ansiedad y tomar decisiones prematuras y reactivas. Creo que nuestra sociedad es una sociedad que promociona soluciones rápidas. Mi hermana es médico y a veces me cuenta que muchos pacientes vienen a ella en busca de una solución rápida (es decir por ejemplo una pastilla barata) a un problema físico que fue causado por muchos años de malos hábitos. En la consulta de Terapia Gestalt Transpersonal también a veces me encuentro con una demanda en esta línea: “Llevo toda la vida formando relaciones de pareja no satisfactorias, quiero que me lo soluciones ya”. Es esto posible? A la vez lo entiendo, porque vengo de la misma cultura de comida rápida, conexión de internet rápida, soluciones a domicilio rápidas, divorcios rápidos, etc. No tenemos tiempo, y queremos todo para ya – ya. Y si es para ayer, mejor.

También noto, que no soportamos estar en un estado de suspensión, donde no controlamos lo que está sucediendo. No nos gusta sentir la falta de control. Reconocer: “Esto no lo controlo.” No está en mis manos” “No tengo ninguna solución” supone para algunos una especie de fracaso y está relacionado con sentimientos de ansiedad, desesperación, angustia, frustración, rabia. Estos sentimientos normalmente son evitados y corremos, corremos, corremos, a veces sin ningún resultado pero sí con mucho estrés. No quiero decir que no hay que intentar solucionar los problemas, sino saber donde se acaba nuestro poder personal. Este espacio, donde se acaba nuestro poder personal, es un lugar de oportunidad para abrirse a un poder mucho más grande.

Cuando nos relajamos un poco en el no – control, podemos descubrir una fuerza nueva que nos cuida. Es el mismo poder que cuida a todo el universo. Está más allá de la mente. No es que haya algo malo en la mente racional. Me siento bien discerniendo y utilizando el poder mental para moverme en la vida, organizar, concretar y para mil otras cosas prácticas. Lo único que no puedo aceptar que la mente sea el único poder que tenemos y en el que nos podemos apoyar. Descubro cada día que hay poderes desconocidos, que me cuidan a cada paso. Y no me refiero a nada esotérico, sino más a unas cualidades que están disponibles en la Naturaleza o el Universo, que causan que este Universo se mueva, que un árbol y un niño crezcan, que un río fluya, que nuestro cuerpo-mente funcione. Si cuidan a todo lo demás, también nos cuidan a nosotros, verdad? No pueden estar aparte de nosotros. Pero hace falta experimentarlo, creer en ellos está bien, pero es la experiencia que nos lleva a la convicción. Algunos llaman a estos poderes Dios, o el Ser Supremo, o el Ser Interior. También algunos autores y terapeutas hablan de una “parte sabia” dentro de nosotros. “Sabia” significa “la que sabe”, y este poder está más allá de la mente, o según mi percepción incluye la mente y la utiliza.

Estos poderes están a nuestro alcance siempre, están dentro de nosotros. No tenemos que ir a buscarlas a algún lugar lejano. No están sólo cuando meditamos, aunque la meditación ayuda a calmar la mente racional y permitir abrir el paso a las nuevas fuerzas. Tienen que ver con nuestra intuición. No se comunican con muchas palabras. Vienen en forma de comprensiones internas, insights, relámpagos de claridad. A veces toman forma de una facilidad a la hora de hacer, sentimos que prácticamente no hacemos nada y las cosas se hacen. Tenemos la sensación que todo el Universo está colaborando, vienen personas, circunstancias, situaciones que posibilitan y facilitan que se solucionen las cosas.

Según lo que he experimentado, para que estos poderes fluyan, hacen falta: permiso, confianza y entrega, tres condiciones que se revelan en una mente relajada. Permiso supone un aflojar nuestro control lo cual nos lleva a la entrega a este poder cuidador. La confianza supone aceptar que hay una parte nuestra que sabe, que está actuando en este momento, y nosotros no tenemos que hacer nada para que actúe, simplemente entregarnos a ella.  Estas condiciones no se pueden conseguir forzando, luchando. Tiene que haber nuestra predisposición a abrirnos y entregarnos. Si aparecen resistencias a la entrega, podemos identificarlas, suelen ser algunas formas de control. Cada vez que aparecen, las registramos, sin intentar deshacernos de ellas. Podemos convertirlo en nuestro hábito  de cada día, tomándonos pequeños momentos para nosotros mismos, donde nos entregamos a esta fuerza cuidadora, 5 min cada vez es suficiente. Antes de dormir, podemos dejarnos sentir las sábanas que nos arropan, sentir el calor de la cama, nuestro cuerpo cómodo y conectar con esta parte nuestra que sabe, que nos cuida y que está más allá de nuestro control personal. Podemos llamarla Madre Tierra, Gaia, o no llamarnos de ninguna manera. Podemos pedir su protección y su cuidado. Con estos simples ejercicios desarrollamos un hábito que nos facilita la conexión y toma de conciencia de este poder universal que nos cuida y abraza. Siempre.

 

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