Gestión emocional de las emociones difíciles

Hoy quería compartir contigo una técnica de gestión emocional. Sirve para tratar con las emociones difíciles, como la angustia, la rabia, el miedo… ayuda a que se calmen, que bajen de intensidad. La utilizamos en la terapia emocional. Puedes practicar esta técnica cuando necesites tranquilizarte, cuando ves que la cosa se dispara mucho y pierdes el control sobre tus emociones. Te ayudará encontrarte de nuevo tu centro.

Busca un sitio cómodo y tranquilo para poder practicar esta técnica que propongo a las personas que hacen terapia emocional
 
Siéntate en un sitio donde nadie te moleste y cierra los ojos. Haz algunas respiraciones un poco más profundas.
 
Localiza en tu cuerpo esta emoción difícil. ¿Dónde la sientes? ¿En la barriga? ¿En el pecho? ¿En alguna otra parte? Pon tu mano donde la sientes. 
 
Empieza a respirar unas cuantas veces de forma consciente, sintiendo tu mano. Siente que tu mano es como un paño caliente o un saco con semillas calientes, que trae calma, tranquilidad, sosiego a esta sensación que notas en tu cuerpo. Imagínate que tu mano tiene este poder de traer paz, calma a esta emoción. 
Es posible que empieces a sentir que esta emoción se vaya ablandando…
Permite este ablandar. Puedes decir internamente: ablandar, ablandar, ablandar… 
 
Dirige un mensaje tranquilizador hacia ti mismo, hacia esta sensación. Por ejemplo: “Estoy aquí para ti”. “Sé que esto es difícil, pero estoy aquí”. Puedes hacer servir cualquier otro mensaje que te resuene y que te haga conectar con la tranquilidad.
 
Muy bien… respira un poco más profundamente. 
 
Permite completamente esta sensación. Date permiso de experimentarla.
 
Inhala y exhala profundamente de nuevo. 
 
Lentamente puedes ir abriendo los ojos o permanecer con los ojos cerrados y luego ir abriéndose a tu ritmo. 
 
Espero que este ejercicio inspirado en Mindfulness y Compasión te puede ayudar en estos momentos cuando sientas emociones difíciles. Lo normal es que su intensidad vaya bajando mientras estás haciendo el ejercicio. Cuando la intensidad emocional baja, es más fácil que nuestra mente racional empiece a funcionar y que tenga más espacio. Entonces podrás tomar mejores decisiones, aparte de sentirte mejor. Te invito que lo practiques cuando lo necesites. 


¡Déjame un comentario abajo con tu experiencia!

 

¡Nos vemos pronto!

Escrito por Asia Drozd

Terapia emocional en Barcelona y online
Terapia Gestalt individual y de pareja
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