Porqué el yoga y la terapia funciona para cambiar el cerebro emocional

Casi todo el mundo que ha hecho yoga ha experimentado sus beneficios a nivel físico (cuerpo más flexible y tonificado) y mental (la mente más centrada y relajada). Pero si has hecho el Kundalini Yoga durante una temporada, también te habrás sentido más equilibrado a nivel emocional. El yoga, igual que la terapia que incluye el cuerpo en el tratamiento, (p.ej. terapia gestalt), ayuda en ponerse en contacto con las emociones. Las emociones escondidas en el inconsciente salen a la luz y se desbloquean. 
Cuando has sufrido algún tipo de percance, estrés o trauma emocional, para poder estar bien de nuevo, necesitas liberar las emociones que supuso este evento. Cuando por varias razones no puedes transitar por ellas (por ejemplo son emociones muy intensas y no las puedes sostener) se pueden quedar bloqueadas en el inconsciente y condicionar tu forma de vivir. Por ejemplo, si siendo niño te gritaban cuando hacías algo travieso, es posible que sintieras miedo y/o rabia. No pudiste expresar estas emociones porque tus padres no sabían aceptar y acoger tu estado emocional, incluso te castigaban por la “rabieta”. Así que te quedabas callado y te ibas a tu habitación. Hoy en día, cada vez que alguien te levanta la voz te quedas paralizado y no sabes defenderte. Si logras ver más profundamente verás que todavía sientes miedo y rabia. 
El problema es llegar a estos sentimientos y hacerlas conscientes para que ellos puedan ser atendidas y fluir su curso. Y aquí es donde entra el yoga y la terapia que incluye el cuerpo en su tratamiento, como la terapia gestalt. 
La parte del cerebro que se ocupa de la emoción es el sistema límbico. Como se dieron cuenta los neurocientíficos como J. LeDoux, la manera de acceder y cambiar al sistema límbico es activando la corteza prefrontal medial. Esta parte se ocupa de detectar lo que sucede en nuestro interior. Estas investigación han demostrado que la única forma de cambiar como nos sentimos es siendo conscientes de la experiencia interior y aceptar lo que nos sucede (es decir, activando la corteza prefrontal).  Esto es lo que hacemos en el yoga Kundalini y en la terapia gestalt: aprendemos a observar y sentir lo que nos pasa, sin juicio y sin interrupción. De esta manera, facilitamos que el material emocional pueda ser procesado y así cambiar nuestra forma de sentir. Así que no se trata tanto de hablar SOBRE los eventos traumáticos que nos pasaron (aunque eso tiene su importancia al principio del proceso)  sino de sentir en nuestro cuerpo el impacto de estos eventos, y permitir que las emociones sean procesadas.
 
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Escrito por Asia Drozd

Terapeuta Gestalt y profesora de Kundalini Yoga

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