La magia del compromiso

“Hasta que uno se compromete,

existe la duda, la posibilidad de retirarse.

En lo concerniente a actos de iniciativa y creación,
existe una verdad elemental,
y el ignorarla mata innumerables ideas y planes magníficos:
en el momento en que uno se compromete,
también interviene la Providencia.

Ocurren, entonces, todo tipo de cosas positivas,
que de otro modo jamás se habrían producido.
Una serie de acontecimientos derivan de esa decisión,
poniendo a favor de uno
incidentes fortuitos, encuentros insospechados y material de apoyo,
que ningún hombre podría haber soñado con lograr.

Sea cual fuere tu sueño, comiénzalo. 

La audacia tiene genio, poder y magia.

¡Empiézalo! ¡Ahora!”

Johann Wolfgang von Goethe

 
 
 
Todo lo que se relaciona con el tiempo, con esperar, con ser paciente, no nos gusta demasiado. Nos gusta que las cosas ocurran rápido, esperamos la inmediatez. Ponemos el dinero dentro de la maquina y sale la chocolatina. Inmediatamente. En cambio la cocción lenta suele ponernos impacientes e irritables. 
Sin embargo, todo lo relacionado con el crecimiento, mejora personal o la sanación (aquí incluimos la terapia gestaltflores de bach, o un proceso de yoga) está relacionada con el proceso y el proceso con el compromiso. 
 
A veces pasa que una persona quiere hacer terapia gestalt y tiene muchas ganas al inicio. Está ilusionada y llena de esperanza. Pero el entusiasmo inicial es algo que dura un tiempo, y luego aparecen las resistencias al cambio. Pueden tomar forma de dudas (“¿realmente estoy avanzando?”) autoengaños (“tampoco estoy tan mal”) autocríticas (“yo no sirvo para esto”), frustraciones (“debería haber conseguido más”). Estas resistencias forman parte del proceso de terapia. Si no existe un compromiso con uno mismo, es difícil atravesarlos. Es importante compartirlos con el terapeuta y abordarlos en la sesión de terapia. 
 

Hay personas que cambian de terapia o de terapeuta continuamente. Como las expectativas que tienen son altas, y quieren ver resultados inmediatos, no dan nunca tiempo a que el proceso se desarrolle. No están dispuestas a comprometerse nunca con ellas mismas ni con el proceso. “Primero que vea el resultado, luego ya veré si me comprometo o no”. Y como no ven resultados, pues se van a otro terapeuta. Pero esto realmente funciona al revés: primero hace falta el compromiso, y luego verás los resultados.

No puedes pedir el pan antes de plantar las semillas de trigo en la tierra y esperar un tiempo para su crecimiento. Primero plantas, luego recoges. Podrás sostener el tiempo de espera que pasa entre plantar y recoger si el compromiso contigo mismo es fuerte. 
 
En cualquier proceso terapéutico pueden existir momentos bajos y altos. El compromiso hace que simplemente sean unas paradas que hacemos durante el camino que estamos recorriendo. La falta de compromiso hace que sean montañas inalcanzables y valles oscuros sin salida. 
 

Si no hay compromiso, es muy difícil que avances hacia cualquier objetivo que tengas. Con cada obstáculo temblarás, dudarás, mirarás para atrás y tendrás la sensación de “un pasito hacia delante y cuatro para atrás”. El compromiso contigo mismo es lo que hace respetarte y honrar tu propia palabra. Es el que hace que tengas la sensación de seriedad en lo que estás haciendo. Es lo que hace que superes las dudas y otros obstáculos. Y, como dice Goethe, de allí surgen todo tipo de facilidades y empieza la magia.

 

Es posible que te de miedo el compromiso y que lo evites. Hay personas que a la que escuchan la palabra “compromiso” se van corriendo, sea un compromiso con ellos mismos, sea un compromiso con el otro. Es importante que veas que es lo que para ti significa comprometerte, qué asociaciones tienes. ¿Quizás sea una “pérdida de la libertad”? ¿Quizás lo asocies con una carga? ¿Quizás no te comprometes para evitar la frustración? ¿Quizás el compromiso sea igual al aburrimiento?
 
Está claro, que si tu no te comprometes contigo mismo, nadie lo hará. Es una apuesta que haces por ti mismo. No esperes que los demás apuesten por ti. No esperes una varita mágica que produzca un gran “bum!” en tu interior. Crea tu propio “bum” comprometiéndote y deja que la magia surja de allí.
 

Ejercicio de la terapia gestalt para darte cuenta sobre el compromiso:

Siéntate en un sitio tranquilo con la espalda recta. Empieza a respirar profundamente unas cuantas veces. Ahora trae a tu mente la palabra compromiso. Date cuenta que pasa en tu cuerpo cuando dices mentalmente esta palabra. ¿Qué sientes? ¿Hay contracción en alguna parte de tu cuerpo? ¿Hay alguna parte de tu cuerpo que se relaja?

Escrito por Asia Drozd

Terapeuta Gestalt y profesora de Kundalini Yoga

7 comentarios en “La magia del compromiso”

  1. A mi la palabra compromiso me hace estremecer, pues me suena a atadura, pero tienes mucha razón en lo que aqui comentas.
    Nunca me he comprometido mucho con las amistades, es decir, no han sido lazos fuertes por mi parte
    Con las parejas ha sido siempre que he saboteado inconscientemente la relación, (actualmente con el despertar de conciencia lo he visto) y han terminado, como no podía ser de otra manera.
    Si, realmente me cuesta crear un compromiso, gracias por tus palabras

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    • Sii, es todo un reto mantenernos comprometidos a la vez en los proyectos que nos importan. El profesional, el personal… A veces hace falta priorizar, es inevitable… Muchas gracias por tu comentario!

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