Me siento mal y no sé porque – el arte de comprendernos

depresion-terapia-gestaltUno de los principios de la terapia Gestalt es el de autoregulación. Nuestro organismo tiende al estado de homeostasis o equilibrio, que es nuestro estado natural. Somos una totalidad, somos cuerpo, emoción, mente y espíritu. Estas partes funcionan dentro de nosotros, y cuando hay coherencia entre ellos, nos sentimos en armonía. Sin embargo, a veces se produce una interrupción y nos “dejamos de entender”. Muchas veces puedo escuchar en la terapia “no me entiendo, aparentemente no me va mal, por qué entonces me siento triste?”. O: “Estoy mal y no sé por qué?…” , “No se me ha muerto nadie, no sé porque estoy así?” Hay personas que comparan este estado a una nube negra, gris, que los acompaña. Esta nube es sin forma y sin fin. Es como si les quitara vida, absorbiendo la energía vital.

Son momentos cuando es fácil entrar en un círculo de buscar la respuesta a la pregunta “Porqué?”. Por un lado es normal, nos sentimos más tranquilos cuando podemos entender las cosas, así nos da la sensación que las controlamos mejor. Si podemos establecer la relación causa – efecto, nos tranquilizamos. Lo que percibimos como incontrolable, nos produce más miedo. También, como decía Victor Frankl, el hombre puede soportar cualquier sufrimiento si le puede dar un sentido. Si sabemos que nuestro sufrimiento sirve para algo, lo aceptamos mejor. O sea, en esta búsqueda del significado a través del intento de hallar la respuesta a la pregunta “Porqué me pasa esto?”, existe una intención positiva de comprensión. El comprendernos a nosotros mismos, a lo que nos pasa y al mundo que nos rodea, es uno de los motivos que existen dentro de nosotros. Creemos que de esta manera volveremos a un estado de bienestar, de coherencia y equilibrio.

Por el otro lado, a veces nos encontramos en un callejón sin salida, preguntándonos sin cesar “Porqué? Porqué??, Porqué???” y sin encontrar ninguna respuesta. Esto lleva a sentimientos de desesperación, frustración y ansiedad, y a un cansancio mental que sólo empeora las cosas. Además, si nos centramos únicamente en los aspectos cognitivos, puede que se nos pase por alto la emoción que forma parte de nuestro funcionamiento sano. La naturaleza de la emoción es su fluir. Si la bloqueamos, nos quedamos atascados en ella e impedimos su libre fluir.

Confiar en la emoción

Si una emoción está aquí, tiene una buena razón para estar aquí. Una emoción nos trae información. Por ejemplo, la tristeza nos habla de alguna perdida. A veces son duelos que no tienen mucho “sentido” si miramos sólo desde la cabeza (p.ej. una ruptura que nos ocurrió hace mucho tiempo – nos decimos que ya “no debería” sentirme triste). El miedo nos avisa de una amenaza, algo que nosotros valoramos está en peligro, aunque no haya un peligro real. Pero a veces pueden estar en peligro objetos no tangibles, como nuestra autoestima y sentimos miedo antes de una reunión donde sabemos que podemos ser juzgados, ya que sabemos (inconscientemente) que un juicio negativo supondría un golpe duro para nuestra autovaloración. Así que una emoción tiene un sentido, aunque no lo identifiquemos de entrada. A veces sólo hacer un acto de confianza de que la emoción nos puede proporcionar información sobre nosotros mismos hace que la podemos aceptar mejor y desbloquear su fluir.

Asuntos pendientes

En la Terapia Gestalt hablamos de asuntos pendientes. Son situaciones que tienen que ver con las necesidades no resueltas en algún momento, que se quedaron desatendidas. Decimos que se abre un ciclo de experiencia que, hasta que no se concluya, permanece abierto esperando que le dediquemos nuestra atención. Los estados emocionales nos muestran que hay algo que requiere nuestra mirada. La nube negra indefinida nos recuerda que hay algún asunto pendiente que necesitamos atender.

Porqué y Para qué?

La pregunta “porqué” nos lleva a las causas, y también nos puede llevar a las justificaciones. La pregunta “para qué” nos lleva a la intención. Para qué la tristeza está aquí? Qué me quiere enseñar? Hacia dónde me lleva? Son preguntas alternativas que a veces pueden ayudar a abrir el camino hacia nuevas miradas y nuevas soluciones que no veíamos antes.

Atribuciones depresivas

A veces, cuando nos sentimos dolidos, frustrados e insatisfechos, empezamos a hacer “atribuciones depresivas”, es decir atribuimos lo que nos pasa a causas estables (siempre me pasa esto y seguirá pasándome), internas (soy culpable de lo que me pasa) y globales (me pasa en todos los ámbitos de mi vida). Cuando empezamos a atribuir de esta manera, realmente estamos construyendo un infierno. Parece que no hay solución y estamos condenados a permanecer en la miseria. Toda nuestra vida empieza a teñirse de negro. Si miramos detenidamente, no todo está tan mal. Empezar a tomar consciencia y luego cuestionar esta voz interna que habla en términos absolutos, es un buen paso para desmontar la visión negra de la realidad.

Qué es lo que si funciona?

Qué ámbitos de mi vida SI funcionan? En la terapia o en coaching, cuando hacemos una valoración global de la vida la persona a través de un test de valores, hacemos esta pregunta primero. Normalmente hay más que un área en nuestra vida que va bien, o al menos normal. Pero al fijarnos en lo que consideramos que es el “problema”, no vemos nuestras fortalezas y donde SI que hacemos algo suficientemente bien para que esto funcione. Al tener un “problema” con la pareja, no vemos ni damos importancia que tenemos unas muy buenas relaciones de amistad. Por eso, poder cambiar el foco de la mirada hacia lo que SI, puede darnos un empuje a trabajar lo que NO.  Aparte, nos da un chute de autoestima ver que hay áreas en nuestra vida que funcionan bien y no requieren cambios.

 El control

Las personas que somos controladoras la pasamos mal con la “nube negra indefinida”. El general, cuando sentimos que controlamos algo, que lo podemos manejar, nos tranquilizamos. Cuando sentimos algo que no queremos sentir, nos desespera porque parece que no tenemos ningún control sobre ello.

A veces vale la pena dejar el control de lado y reconocer que hay cosas sobre las cuales no lo tenemos. Sólo este reconocimiento puede liberarnos bastante. Reconocer, que tengo una nube negra indefinida y ahora mismo no sé de qué va. No sé que me quiere decir. No sé. Socrates dijo: Sólo sé que no sé nada, y lo consideraron un hombre sabio. Ver los propios límites y desafiar la ilusión de omnipotencia, nos puede ayudar a transitar el estado.

Paradójicamente, puede ser que es entonces cuando se produce un cambio, porque dejamos de luchar con nosotros mismos. Es en estos momentos cuando podemos ver las cosas con más claridad y empezar a elegir el rumbo.

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